15/7/12

Retomo

"No encuentro mayor regocijo que en el absurdo"

"Yo soy absurdo, tú eres absurdo, él es absurdo..."

"Qué absurdo es todo, que opuesto a la razón"

"Cuanto más viejo, más absurdos"

"Todo esto es absurdo"

"Yo digo que esto es absurdo, y lo és"

Citas facilitadas por Podri. Con motivo de mi regreso literal

25/12/11

Toda la campiña de Mordor

Hobbiton, La Comarca. 6:74 am


Dos hobbits están sentados en la calle, poco antes de amanecer, compartiendo lo que queda de la cerveza caliente del Pórnico Sur. Cuando un orco, de sexo femenino, aparece al principio de la calle y la recorre de extremo a extremo, pasando por delante de los hobbits:

―Mira Pépin, un orco.

―Sí… -le responde Pépin, rascándose por encima de la bragueta― …po yo me lo cogía.

Valle de Udūn, Mordor. Misma hora.


Los orcos del norte de Mordor han organizado una fiesta salvaje al aire libre, conocida como “Rave”. Pero ya es tarde, parecen estar algo aburridos, y deprimidos por el abuso de alcohol:

―Mortuk, ¡joder! Nunca viene una elfa, ni una semi-elfa, ni una tres-cuartos-delfa…

―Sí…¡Sí!

―Mortuk, ¡joder! Ni siquiera una miserable humana…

―Sí…¡Yes! Pero escucha Grutel, que tenemos ahí encerrada a la hobbit “aquella”.

―La hobbit…

―Sí… -le responde Mortuk, contemplando de fondo la teta mutante de su amiga orca― po yo me la cogía.

3/12/11

Crimson Woodstock : Ep 12 "El Soplo"

Había despertado de nuevo en un coche, solo que este no era el que había alquilado ayer, ni podría precisar un nombre del propietario. Tras el enfado que provoqué a Mecolay era muy probable que hubiese empezado a tomarme en serio, después de todo, le había salvado la vida.

Decidí lavarme y darme un afeitado en los aseos de la estación de trenes, portarme como el resto de mis compañeros, apareciendo para fichar temprano en la comisaría.

En la comisaría de 94, despacho de Voidrola:


― ¿Crimson?

― ¿Comisario?

―Me encantaría poder felicitarle por su hazaña de ayer. Sin embargo, me temo que no será la única. Prefiero ser considerado con la “performance” y aplaudirle a usted cuando todo haya concluido, ¿le parece?

―Está empezando a hablar como un comisario, Comisario.

―Y usted a parecer el mejor detective de 94…

Entonces escuché esa irritante vocecilla, un tanto familiar.

―Que bien. ¿Terminaron ya con los decoros? ¿Sí?

Mecolay había estado todo el tiempo en una ensombrecida esquina del enorme despacho de Voidrola.

―Tenemos tiempo para repasar sus incontables méritos Mecolay, no se encele…

Cada una de mis palabras le pesaba más a Mecolay, que me miraba con su respectiva frialdad, pero también, con un punzante y disimulado odio.

―Vaya, que sorpresa.- me levanté de la silla y le estreche su diminuta mano.

―Yo le dije a Mecolay que vendría. Le conozco bien Crimson y no me equivocaba. Según me ha dicho, tiene algo que contarle. Si me necesita venga a verme después, cuando hayan resuelto sus asuntos.

Voidrola se levantó, por vez primera desde que llegué a 94-14, de su afincada silla. Pero fue solo para invitarnos, a Mecolay y a mí, a dejar su despacho.
Por el camino a la cochera, Mecolay me contó que había obtenido algo de jugosa información. Al parecer, alguien se la había ofrecido por soltar a uno de los turcos que se llevó detenido la pasada tarde en Slutton. Información que preciaba de compartir conmigo. Lo más inquietante de aquello era su repentina amabilidad, junto a la ausencia de su socio Nikku.

―Ya verá. Ya verá. Me dijo que encontraríamos allí al asesino de los Cremi. Usted vendrá conmigo, así no me tendrá que andar vigilando. Le daremos barrote en conjunto.

Se metió en el coche tras revisar su pistola, casi más grande que él mismo, ofreciéndome después el asiento de copiloto.

―Siempre agradezco algo de acción, ya lo sabe. Pero dígame ¿Quién le ha pasado el soplo?

―Un anónimo.

― ¿Un anónimo? ¿Y si es una trampa?

―El turco que detuvimos sigue guardado. Si es una trampa le pienso correr el pleito.

―No importa lo que piense hacerle a ese turco. Verá Mecolay, si se la están jugando, como lo intentaron ayer en Slutton, es posible que ese turco que tiene enchironado no signifique nada.

―Ya, ya. Usted dijo que yo tenía mucha psicología ¿Sí? Y mi psicología me dice que el soplo era bueno. Pero, ¿De qué preocuparse? ¿Sí? Usted es mi ángel protector. Y que buenito que va usted conmigo.

―Espero que no acabemos necesitando todo un panteón de dioses guardianes…

Íbamos dirección Nutty, otro de los muchos barrios huérfanos de 94. Según se me había dicho, en Vortex encontraríamos al asesino de los Cremi. Por el camino, Mecolay insistió en poner algo de música:

―A usted le gustan los boleros ¿Sí? Le vamos a dar melodía al paseo, ya vera que lindo me suenan, ahorita que pulso aca…

“Camino Verde”, interpretada por Los Tres Diamantes, comenzó a sonar en el estéreo del coche.

Vortex era un recinto comunal para drogodependientes, una especie de capilla de la droga. Allí, decenas de drogadictos anónimos se reunían cada noche para gestionar su consumo, al margen de las calles y de la policía.

Al llegar, está vez delante de Mecolay, volví a convertirme en “boca fluorescente” Este no pudo evitar cuajar su opinión sobre mí:

―No sé qué le viene mejor, si ir de policía o de golfante.

―Está bien ¿Cuál es el plan?

―Pues va usted a entrar ahí, y a hacer de lo suyo ¿Sí? Pues así detectivea usted por ahí dentro ¿Sí? Y cuando lo tenga, me lo trae aquí para que lo llevemos junticos ante la justicia.

― ¿Cómo? ¿Usted no viene?

―No. Usted dijo bien, podría haber trampa. No va a ser necesario provocar la vibración del resorte. Si me ven a mí o a otros coches de policía, nuestro hombre se dará a la fuga y se acabó. Me entra usted y ya me lo descubre. ¿Sí? Además mire que Nutty no es territorio del Turco, aquí los turcos también resbalan.

Mecolay no era tonto, me estaba usando de cebo. Si las cosas se ponían feas, el esperaría a cubierto. Pero confiaba en poder llegar hasta nuestro hombre antes que me descubriesen, así que accedí. Me despedí de él, y me adentré en los callejones entre los que se hallaba el Vortex.

1/12/11

Cuicoma, mujer de hoy.

Frenetic living room setting.

Cuicoma está en su salón, atiborrada de café y fármacos, cuando decide dejar escapar toda la tensión a modo de relámpago; fuga de agua caudalosa que es vomitada súbitamente al abrir la presa que la contenía. Y finalmente decide llamar a su amiga:

− ¿Hola?

−Tía, tía, tía, tía, tía, tía, tía, tía…. –Cuicoma se mantuvo en este bucle acaparativo durante several minutos.

− ¿Qué? ¡¿Qué?!

−Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte… −Para continuar estacionada en esta otra exclamación, a un ritmo de repeticiones alto.

− ¡Dios Cuicoma! ¿Cuánto café has bebido?

− ¡Que no tía! ¡Que no es eso! – Hizo una pausa milagrosa – Tía, qué fuerte. Tía qué, fuerte. Muy fuerte, muy fuerte…

− ¿Vas a contarme de una vez lo que pasa? Cuicoma tía, que estoy esperando que me llame el Manolo-lovobolo.

− ¡Tía! Que lo he conseguido. Que ya está, lo he hecho. ¡Lo he conseguido tiaaaaaaa!

− ¿Sí? ¡¿De verdad?! ¡Ay! qué alegría. ¡Qué bien! Anda tía… ¿Y qué es?

− ¡Llevo dieciséis horas seguidas en internet! Y tía, ¡Sin dormir!

14/11/11

Misterio en Chucena

Véase también como “Cateto Dimensional”

El siguiente documento presta las declaraciones integras, realizadas por Manuel Fuentegrás al cuerpo de policía de Huelva. El asunto, aún a día de hoy, sigue siendo un misterio.

D. Manuel Fuentegras, natural de Chucena, municipio de Huelva, con D.N.I. 21XXXXXX-G manifiesta los hechos descritos, ocurridos en la madrugada del lunes 21 de Abril de 2010 sobre las seis horas y quince minutos.

DECLARA QUE:

Estaba enfrascado en conseguir cambio en los bares de tostá, de la calle de los mesones de Chucena. Que estaba el aire enrarecido y que había empezado a amanecer. Que encuentra un bar al que no va mucho, llamado “Miticón” Que en el bar le atiende un hombre alvino, llamado de mote “cucurucho” hijo de Paqui “la negra” Que introduce tres euros en monedas en la máquina tragaperras del bar, denominada “Fractal”, y pide a “cucurucho” una tostada de pringa con chorizo y una cerveza Kaliber de botellín. Que estaban reproduciendo en el bar una canción de “Ella baila sola” Que durante una de las jugadas de la máquina consigue reunir tres veces el símbolo de Quirón, en la pantalla de la máquina, para, a continuación esta proyectar la imagen en tres dimensiones de un rostro desconocido por Manuel; de aspecto mayor, de piel muy blanca y completamente calvo, que repite su apellido: “Fuentegrás”. Que intenta hablar con el “cucurucho” pero este no le escucha, parecía que no le podía o no le quería ver ni escuchar. Que el rostro le vuelve a llamar en voz alta y Manuel se acerca a la máquina. Que la máquina la voz procedente de la máquina dice a Manuel: “Tu estirpe a sobrevivido durante milenios” “Tú debes cruzar el portal y encon” “Permítenos cruzar el crepúsculo contigo y conocerás el verdadero poder de nuestra raza” “Conoce a tu verdadero dios” “Desposa a Mawenix” Que Manuel le pregunta a la cara el numero del portal, pero no le responde, sólo le mira muy serio. Que Manuel regresa a casa, sin tomar la medicación, y antes de llegar entra en estado de coma. Que en sueños siente atravesar una puerta de luz, mientras va montado en una montaña rusa. Que se despierta poco después en Davydkovo, provincia de Moscú. A pie de unas montañas, en plena tormenta de nieve con un anillo de casado y monedas en los bolsillos. Que no tiene más que declarar.

5/11/11

Crimson Woodstock : Ep 11 "Fanáticos del porno"

Diego `el loco´ está sonriendo:

―jaja ja jajaja jajajajaja jajaja j aja j aja jaja… ¿Así que no sabes el nombre de esa película?

Diego sostiene algunas películas porno en su mano izquierda en DVD, en la derecha tiene una daga curva, corte ritual. Ralf está asustado al ver cómo Diego le revuelve su colección de películas por todo el dormitorio.

―Vamos. `Pussy Galore´, seguro que la tienes por aquí escondida, pequeño gordito pervertido…

La voz de Ralf, tan ridícula y poco armoniosa como el berrinche de un bebe, denotaba sobrada ansiedad:

―Te he dicho que no Diego ¡Te he dicho que no! Estas son mis cosas ¡Son mis cosas!

―Calma pequeño, calma. Yo te ayudé con tus perversiones ¿o no? Todas esas niñas felices, ¿verdad `Ralfy´? ¿A qué fue divertido?

―Sí…

―Ayúdanos tú ahora. Sabes que no podemos hacerlo todo nosotros solos. Toda la atención está puesta en Plutarco, todos le vigilan. Necesitamos que escondas las armas por nosotros Ralf, en uno de tus magníficos e inescrutables almacenes. Nadie se mete con `Ralfy´, tiene mucho poder y dinero como para andar siguiéndolo de cerca. Solo por un par de días…

―Pero no puedo. A mí también me están vigilando.

―Aún están buscando los cuerpos Ralf, los cuerpos… jaja ja jajaja jajajajaja jajaja j aja j aja jaja…

Ralf se apagó delante de la risa de Diego, su voluntad desapareció de allí quedando expuesto a cualquier exigencia, sin mirar por consecuencia alguna.

―Está bien Diego- dijo casi sin ánimo- Plutarco tendrá mis almacenes.

Diego se disponía a salir del dormitorio de Ralf, en la planta alta de su chalet adosado en las Colinas V.I.P. de 94. Y mientras agarraba el pomo de la puerta y tiraba de este, cerrándola lentamente, dejó escapar versos de su cantante favorito:

”Con-ti-go… Yo me siento el rey del mundo, desde el momento en que dijiste que me quieres solamente a mí.

Y ya no pienso nunca en otra cosa, que estar siempre junto a tí…” (la puerta golpea al cerrarse)

Ralf, aún intranquilo y sudoroso, no quitaba los ojos de la ventana para ver como se marchaba Diego. Este se montó en un coche, modelo BMW 2800 de 1970 color rojo, después de darle una cachetada a una de las chicas que Ralf tenía a cargo de su inmenso su jardín. Tocó el claxon, a modo de despedida, y se largó.

4/10/11

Crimson Woodstock : Ep 10 "El bigote de Nietzsche "

Escucha este capítulo a modo de audio-relato. Haciendo clic "aquí"


A la mañana siguiente bajé a Fuiggy en un coche alquilado con documentación falsa. Sabía que la policía estaba investigando la muerte de dos moscardos sin mucho afán, los Cremi. Los fiambres eran hermanos. Blanqueaban dinero para Bic, lo que había molestado especialmente a Mecolay, que se había dejado ver esa mañana por todo el distrito.

Él y otros patrulleros estaban presionando y haciendo preguntas a todo el que se movía por allí.

Mientras tanto, yo compré kínder basura y esperé en el coche, a observarle.

Poco después de pasar la hora allí sentado, vi a Mecolay y su socio abandonar un edificio aceleradamente, para después coger el coche y salir pitando. Sin escuchar la frecuencia de la policía no podía saber a dónde se dirigían, así que no me quedó más remedio que acercarme a ellos lo suficiente.

Entré por el túnel de Grampo, en dirección norte. Dejé que otro coche de policía me adelantara, prefería ser el último en la carrera. Iban a Slutton, el territorio del Turco, y demasiado deprisa como para querer disimular.

Slutton es como una `gran favela´. Las casas son pequeñas y están muy juntas. La droga corre por ellas con facilidad, y los asesinos. Tuve que dejar el coche y desmejorarme un poco antes de entrar. Por suerte, mis condiciones en aquel momento no distaban mucho a las de un indigente en mitad de semana, lo que me hizo más fácil desenvolverme por allí.

Después de estar increpando un buen rato a los lugareños, sin conseguir ápice de información, decidieron efectuar dos detenciones aleatorias. Aquello provocó que Nikku soltara algún discursito en público, y sacara la pistola, asustando aún más a los oficiales novatos que iban con ellos. Por un momento pareció que los turcos se les fueran a echar encima. Fue entonces cuando Mecolay les habló, forzando el tono para que todos le oyeran:

―Estos dos ahorita, pero aluego pueden ser más. Aquí en este barrio hay mucha suciedad, y lo saben ustedes bien. Solo queremos saber quién chingó a los Cremi.
Y ustedes no dicen nada. “No fuimos nosotros, no fuimos nosotros” pero sigo sin escuchar un nombre. Ustedes mismos pregúntense, si es necesario que hagamos esto…

Entonces vi como uno de los turcos, situado más atrás, escondía algo en la túnica para después abrirse paso hacia los agentes entre la multitud. Dejé de fingir que buscaba en la basura y me acerqué a él con sigilo, desde atrás. Cuando pudo ver a Mecolay y tuvo espacio para hacerle blanco, sacó un arma de su túnica, que apenas llegó a levantar. Me tiré rápidamente sobre él y el arma se disparó. La multitud se disipó casi al instante. Mecolay y los otros policías se echaron a su vez sobre mí para arrestarme. Cuando me metieron en el coche de Mecolay y su socio Nikku, comprendí que aquel turco había muerto a consecuencia de su propio disparo.
Temerosos de que la situación se descontrolara, terminaron con los arrestos y se marcharon de vuelta a la central de 94.

Ya en el coche les expliqué mi situación, y de qué manera le había salvado la vida.

Mecolay: Crimson, pues que suertica, que me salvó usted la vida. ¿Y qué hacía usted allí metido? – tono irritado y suspicaz-

Crimson: Le parece poca tarea el salvarle.

Mecolay: Mire le voy a ser sincero. No sé qué trato tiene usted con Voidrola, que lo deja pasear y hacer pis en como quien dice pues cualquier jardín, ¿va? Pero con nosotros usted mejor no se entrometa, que va a ser más favor habiendo dejado muerto ¿Sí?

Crimson: Tiene usted mucha psicología…

-Mecolay sonreía orgulloso-

…casi tanta como su socio.

-Mecolay miró la cara gruesa y apretada de Nikku, que tildaba con la de un retrasado mental-

Mecolay: Es usted muy bromista Crimson, ¿sabe qué? La ciudad necesita un payaso nuevo. Ya nadie se ríe con las viejas caras de por aquí.

–hizo algunas maniobras con el volante algo forzadas y luego se detuvo-

Estamos en Xeops ¿le suena verdad? Pues le vamos a dejar aquí, para que se vaya presentando, como quien dice pues en sociedad ¿Sí?

Crimson: Venga hombre, solo estaba bromeando.

Mecolay: Nikku, ¿Por qué no ayudas al detective a salir del auto?

Nikku: (…) –hace amago de moverse-

Crimson: No te molestes Nikku, ya bajo yo…

Nikku tenía fama de violento. Mecolay, según Comenzzo, de diablo. Un diablo bajito y fácil de provocar, con el rostro cuadrado y una exagerada versión del mostacho de Nietzsche en él. No había tenido ningún reparo en dejarme donde, hacía ahora casi cinco años , había disparado y matado a una chica por error, a una prostituta.
94 nunca me perdonaría por eso, pero todos tenían que aprender a vivir con sus cicatrices y yo no era ninguna excepción.

23/9/11

El método Dinosaurio

Aprenda a expresarse como un auténtico azteca con el Método Dinosaurio.

El método Dinosaurio funciona. Siguiendo su práctico y sencillo modo de suplantación de palabras usted podrá también hablar como un verdadero azteca. Para que se haga a la idea, aquí tiene un claro ejemplo de lo sencillo que le resultará aprender a comunicarse como un indígena del Amazonas. Tan solo tiene que leer las frases y verá como, de manera intuitiva, usted comprenderá lo que pretende decir con tan solo leerlo.

No tengo ningún tipo de Moctezuma al respecto.

¿Qué Tegucigalpa te vas a poner hoy?

Cariño ¿Quién ha cogido mis Cuicicuan?

¡Vaya! ¡Se ha encallado mi Tegua nica!

Necesito ir al Chalcalteca con urgencia ¿Podría decirme dónde está?

Iremos al concierto de Wendy Sulca en mi Machu Picchu,

He obtenido la mejor calificación en Tacaguany.

Cojo la Quechua y nos vamos de excursión.

Esta noche alquilaremos unas Kuymis para verlas en Puyu.

Estás siempre fumando Tutayan, y no haces nada útil.

Te cogía aquí mismo y te empujaba el Mullu con mi Pumawari.

Me detuvo un Chotocan y me metieron en la Oxaca.

¡Que te den por el Fuyi!

Ahora usted puede utilizar las palabras que ha aprendido con sus compañeros aztecas. Pero para conocer todos sus secretos, por favor, suscríbase…

21/9/11

Crimson Woodstock : Ep 09 "El Khan de Suburvia"

Escucha la decrépita voz del Khan, y entra con Crimson en Suburvia. Clic "aquí"


El día había sido muy largo. Las bolingas de Comenzzo, completamente letales a altas horas, me pedían algo de gasolina fría en la garganta. Cogí un taxi de vuelta al Tullido, y le pedí al conductor que lo llevara a lo más profundo y oscuro de aquel inmundo barrio; al paraje latino-mongol.

Aquello nunca tuvo control. La infección fue tan profunda que incluso tuvieron que amputarle al Tullido cualquier comunicación con esta comunidad. Por suerte para 94, ellos nunca quisieron ser parte del mapa. Tan solo querían un pedazo de terreno donde poder dar rienda suelta a su locura.

Donde ni siquiera el Diablo hace preguntas… lo que yo necesitaba.

El taxi me dejó a media milla de allí, al menos eso me indultaba de tener que preocuparme por el taxista.

Estaba en Suburvia, núcleo del paraje. Donde logré encontrar a un viejo conocido, tanto más viejo que conocido, y que apenas se acordaba de mí:

Sostenía la mirada sobre la de aquel anciano. Su barba abultada y seca casi prendía con la fogata que tenía delante. Sin embargo, su piel oscurecida parecía acostumbrada a tocar la llama.
Tosí el humo del mijo, hacía mucho que no lo fumaba.

―Tú ya sabes que nosotros ahorita no podemos salir del paraje. En la ciudad nos tratarían como perros.

El anciano no parecía muy dispuesto a colaborar. Todos a su alrededor me miraban como estatuas, estatuas de ojos rasgados y largas barbas de pelo grueso, sucio y descuidado. En una expresión fría y primitiva, lo que me confundía aún más que el mijo.

―Además, aquí no queremos policías.

Se me acercaban lentamente.

―Yo no soy policía. Soy detective.

―¿Y cuál es la diferencia?

―Que la policía de esta ciudad tiene dos sueldos. Y yo no tengo ninguno.

Con un sutil movimiento de su ojo izquierdo, sus parientes retrocedieron.

―El Comisario ha prometido devolverme la placa si les ayudo con esto.
Veréis, como habréis notado tenéis un problema; ya nadie viene aquí. Esto está muy lejos, es oscuro y peligroso…

―Ese no es el problema.

―La gente prefiere la ciudad…

―¡Ese es el problema!

―Claro, el Turco tiene turcos en cada esquina de 94, con los bolsillos llenos de mijo. Bic tiene calientes por todo el Tullido, con chicas de mejor calidad que las latinas-mongolas. Y tarde o temprano ya nadie vendrá aquí. Sin ingresos esto se convertirá en lo que vosotros mismos tratáis de…

―¡Basta! Entiendo, pero, ¿Qué quieres de nosotros?

―Es muy sencillo anciano. Ahí fuera, en la ciudad, la guerra está a punto de comenzar. Y todos están metidos en el polvorín, incluidos Bic y Turco. Cada uno infla sin parar el globo de la tensión, pero nadie se atreve a reventarlo… Habría que ser imbécil para sospechar de un hispano-mongol, ellos nunca se meten en nada.

―Entiendo -continuó muy pausadamente- ¿Y su jefe quiere que haya una guerra en la ciudad?

―Exacto…y un ganador, él.

―¿En qué has pensado?


Me senté junto al fuego y fumé el mijo con el Khan de Suburvia. Después de reír, beber y conversar durante largo rato, comprendió cual sería su papel en esta función, que representaría con gustoso agrado, llegado el momento.

Ya ebrio, me eché a dormitar en un mugriento agujero que el Khan amablemente me ofreció. Aún con los ojos cerrados y completamente borracho, una idea seguía rondando mi cabeza: Crimson, comisario.

5/9/11

Hank intrépido intrépido. Pt.2/3

Agorafobia Intencional

−¡¿Strucks?! − Preguntó Hank observando como alguien venía en el horizonte.

Llegaba caminando desastrosamente desde la lejanía, entre jadeos y resoplidos. Se detuvo frente a Hank.

−Bien Strucks ¿Encontraste la morada secreta del profesor Malevolic?

Strucks no contestaba, no había recuperado el aliento necesario.

−Bien − Hank hizo una pausa prolongada, con la vista clavada en un árbol cercano

−…Si − Contestó finalmente Strucks como pudo.

−Bien Strucks ¿Está muy lejos su guarida?

−A un día, quitando el medio día necesario para llegar de la nave al pantano − Respondió Strucks inclinado sobre sus rodillas, aun cansado.

−Está amaneciendo…− Meditó Hank −Pues, a medio día ¿No? ¿Día de doce o de veinticuatro?

−Medio día de doce, llegué de noche a su escondrijo.

−Bien Strucks. No perdamos más tiempo, llévame hasta allí ahora.

−Hank…− Strucks no dejaba de mirarle suplicando comprensión− acabo de volver

−Bien Strucks. Creo que todo esto resultaría más sencillo si fueras un personaje femenino y estuvieras enamorado de mí.

−¿Qué demonios insinúas Hank? −Preguntó Strucks enrarecido − Está bien, te llevaré hasta el profesor

La inseparable pareja de intrépidos aventureros capitaneada por Hank continuó su viaje por el planeta desconocido, rumbo al escondite del malvado profesor Malevolic. No tardaron mucho en abandonar la selva en que se encontraban, llegando a una árida llanura que lindaba a lo lejos con unas sombrías montañas. Mientras el sol a medio asomar se hundía en el horizonte, tras las montañas…

−Tenemos que estar alerta Strucks− Dijo Hank mientras se acercaba peligrosamente a una colosal grieta ramificada que cruzaba la superficie de la llanura − Podríamos caer por una de estas grietas.

Cuando Hank estuvo a punto de caer en una de ellas, tras desprenderse un fragmento de suelo bajo sus pies, de manera milagrosa, la mano de Strucks apareció de repente para agarrarle y ponerle de nuevo a salvo.

−¡Uff! Eso ha estado cerca − Dijo Hank secándose el sudor con un pañuelo naranja.
Hábilmente fueron saltando y esquivando las grietas para llegar al pie de las montañas. Había empezado a llover y el sol se había escondido casi por completo. Cuando levantaron su vista hacia las montañas, estas, desde la distancia, enviaron una advertencia: las carcajadas del profesor Malevolic que resonaban con un eco siniestro.

−¿Seguro que es por aquí? −Pregunto Hank a su copiloto −Strucks ¿Falta mucho?

−No… − Respondió Strucks titubeante − Más adelante están las rocas del discursito. Llegaremos a su morada en un par de horas.

−Bien Strucks, bien.

Tras recorrer un angosto desfiladero. Hank y su compañero llegaron a una explanada sobre la montaña desde la que comenzaba un estrecho camino hacia la cima. A la derecha del camino había unas cuantas rocas amontonadas.

−Esas son − Las señaló Strucks para indicarle a Hank.

Hank se subió a las rocas. Mientras trataba torpemente de mantener el equilibrio, alzó su brazo derecho y con el puño en alto gritó:

−¡Ya estamos aquí profesor! ¡Hemos encontrado el camino oculto que nos conducirá a tu guarida secreta! ¡No importa lo malvado que seas, no podrás con nosotros!

−¡Vale Hank! − Interrumpió Strucks − Ya vale.

−Quiero que se entere − Explicó Hank con porte enojado.

−Es inútil Hank, está muy lejos todavía. Al final del camino, en lo más alto.

−Bien Strucks − Hank bajó de las rocas y busco en su bolsa de cuero mega moderna − Entonces lo llamaremos al celular −

Sacó el teléfono y marcó su número…

“Ja Ja Ja Ja Este es el terrorífico contestador del profesor Malevolic, deja tu mensaje Hank Ja Ja Ja Ja…”

−Bien profesor. Hemos encontrado el camino oculto, reza lo que sepas... − En ese momento sonó como si alguien descolgase el teléfono del otro lado de la línea.

−¿Hank?

−¿Profesor?

−Hank muchacho. ¿Cómo va eso hombre? − La voz del profesor resultaba afectiva.

−Bien…bien. Aquí con Strucks, que ya casi hemos llegado a su guarida.

−¿Pero vais a tardar mucho más o qué? − Preguntó Malevolic a Hank.

−No, subir el camino oculto y ya llegamos.

−¿Ahora vais a subir el camino? − Preguntó el profesor sorprendido.

−Sí…sí

−Mira Hank, de verdad. Ahora ya…es muy tarde. Yo tengo puesto ya el pijama y…

−No se equivoque profesor. No podrá engañarme tan fácilmente − Le cortó sin vacilar.

−De verdad Hank. Yo estoy aquí con mi familia ¡y yo no se que queréis! Tenéis que comprender que estas no son horas de enfrentarse con nadie. Es más, yo ya me estaba metiendo en la cama y mi gato está ya ronroneando. Escucha, escucha… − Se pudo oír un clic de ratón seguido del ronroneo de un gato − Lo siento mucho de verdad, pero…hoy ya no se puede.

−Mira profesor. Yo soy el protagonista − Repuso Hank

−Y yo el malo, Hank. Es que esto es así. Yo no tengo ningún reparo en dejaros en el porche lloviendo. Eso lo sabes tu y lo sé yo, tu mismo…yo no te puedo decir nada más − El profesor fingió un bostezo − Tu mismo ¿vale?…

−¿Qué te ha dicho el profesor? − Preguntó Strucks interesado después que Hank hubiera guardado su teléfono.

−El profesor ha dicho que su gato está ronroneando. Bien Strucks, tendremos que esperar hasta mañana.

−Pero…−Quiso recurrir Strucks.

−Bien Strucks, busquemos otro lugar donde dormir, pero uno con techo.

31/8/11

Hank intrépido intrépido. Pt.1/3

...Intrépido

Comúnmente póstumo

− Y dinos, Hank ¿Tiene arreglo la nave?

−Puffff. Esto de aquí mal…aquello mal…esto ¡Uf! Mal − En un tono más discreto − Se ha jodio.

−Bien Hank ¿¡Y que carajo hacemos ahora!?

Hank dejó el cilíndrico entramado de cables para girarse a mirar a los supervivientes. Dos hombres componían la tripulación de la nave; el “cargador”, un hombre de avanzada edad, y el copiloto, Strucks, que era quien había formulado la pregunta.

−Bien − Se puso de pie y trató de hundir con el pie los cables en el fuselaje − ¿Hemos sobrevivido todos?

Los dos supervivientes se miraron y miraron a Hank.

−Bien. Hemos aterrizado en un planeta desconocido − Hizo una pausa para contemplar al derredor − No sabemos lo que puede haber aquí porque es desconocido. Lo primero será organizarnos… − Hank parecía haber nacido para estas situaciones.

− Bien, ¿Strucks? − Llamó Hank a su copiloto.

−¿Si?

− Tú serás el líder.

Strucks le miró atónito. Necesitó unos segundos para asimilarlo.

−Pero Hank − Replicó Strucks − Tú eres el protagonista. La serie lleva tu nombre, yo solo soy un contratado, además…

−Bien Strucks − Interrumpió Hank −El cargador será el líder.

−Acepto − Dijo rápidamente el cargador, dejando caer al suelo una pesada caja con los víveres.

Hank se puso a su lado para recoger la pesada caja de nuevo. Luego le miró para preguntarle:

−Bien cargador ¿Y ahora que hacemos?

−Bien Hank − dijo el achacoso anciano, tratando de enderezar su espalda − Por lo pronto, ya no seré más cargador. No, a la mierda con eso. Ahora seré Lider − Hank y Strucks le miraban impacientes − Ah si. ¿Que hacemos? Pues, si no os gusta este sitio… porque es desconocido o lo que sea, pues, vámonos.

−Carga…digo Lider, la nave está rota − Señaló Strucks con el dedo índice la nave.

− La nave… − masculló el anciano − Es verdad, la rompió Hank.

−¡¿Hank?! − Preguntó Strucks en tono muy elevado.

−Está mejor así − Dijo Hank mirándola con ambas manos sobre cinturón, como supervisándola. La caja con los víveres ya no estaba − Bien, vayamos a otro sitio.


En el misterioso planeta desconocido, Hank y los dos valientes tripulantes que le acompañaban, caminaron durante cuatro horas atravesando una frondosa selva. Un sol muy distante estaba ahora colocado sobre sus cabezas, arrojándoles un calor sofocante. Lider caminaba en último lugar completamente exhausto, cada vez más distante de Hank y Strucks que habían comenzado a adentrarse en un pantano.

−Este pantano es muy peligroso − Dijo Hank mientras avanzaba temerariamente, sumergiéndose en el lodo − ¡Cuidado Strucks! Podríamos quedar atrapados aquí.

Cuando prácticamente estaban cubiertos de lodo hasta el cuello, de manera milagrosa, consiguieron atravesarlo llegando al otro lado.

−Hemos perdido a Lider − Dijo Strucks jadeante, embadurnado hasta la barbilla.

Hank se detuvo para girarse a mirar el pantano con aire solemne y dijo:

−Ya te dije que este pantano era peligroso Strucks. Era un buen Lider − Se puso de nuevo en marcha − ¡Debemos continuar! O nosotros tampoco saldremos nunca de este planeta.

−¡No! − Una voz malévola surgió del pantano.

Al girarse vieron el holograma de una cabeza proyectada sobre la superficie del pantano. La voz provenía de la gigantesca cabeza del mortal enemigo.

−¡Yo he raptado a Lider! − Rugió la voz de la cabeza para luego carcajear vilmente.

−¡Maldición! − Dijo Hank − ¡Es el profesor Mac Boli!

−Malevolic −Corrigió Strucks.

−Eres un estúpido Hank − La cabeza holográfica hablaba amenazante − Aunque hayas descubierto mi escondite, este es mi planeta y nunca saldréis de el con vida − Continuó carcajeando.

−Eres un peligro intergaláctico total, profesor Malevolic. No puedo dejar que aparezcas así por toda la galaxia. − Hank dio unos pasos hacía la cabeza desafiante.

−Eres un necio Hank. Piensa y dime ¿Queréis recuperar a Lider? − Preguntó el malvado profesor.

Hank miró a Strucks, que terminaba de volcar el barro de sus botas. Este miró al profesor y luego a Hank, negándole con la cabeza.

−¡No! − Respondió Hank al profesor − Tu truco ha fallado esta vez profesor. No queremos recuperar a Lider.

−No nos interesa − Replicó Strucks terminando de limpiar su traje.

−¿No? − El profesor les miró con cierta incredulidad − Entonces…¡lo mataré! Si, eso haré − Concluyó el profesor entre carcajadas.

−¡No nos interesan tus malvados planes profesor! − Gritó Hank − Iremos a por ti y te atraparemos.

−Eres un inepto Hank. El planeta entero esta repleto de trampas mortales, hasta yo he de tener cuidado de no caer en una − carcajeó rápidamente − Vosotros solo sois dos y yo tengo un ejercito de secuaces, armados peligrosamente a mi servicio ja ja ja ja…

Hank miró a su copiloto y este le asintió con la lentamente con la cabeza.

−¡Si! − Respondió − Pero yo soy Hank, y este es mi copiloto Strcuks. Y además ¡yo soy el protagonista! ¡y si quiero encontrarte lo haré!

−¡Bien dicho! − Le animó Strucks

−Bien Strucks, vamos a otro sitio.

30/8/11

PANTENE PRO PANCHO y el cortijo de otra dimensión.

―Ahoiii Auiiiiii Aiiii ajee aje ajeeeee nainonaaaaaa.

Pancho, de luciente coleta y pelasso de cuarenta euros en peluquería, reinterpreta el flamenco obteniendo no el tono, pero la cara.

―ahouiiii aoiiiiihhh nainarononaaaaaaa. Que puro mi arma.

El camarero del bar que le atendía había agotado su cupo de sonrisas para todo el año.

―Pancho, aquí voy a cerrar ya. Vete ya.

Pancho, en camisa burdeos de toque aterciopelada, atusa su delicado pelo con sutil mano y sonríe.

―Zí, mehon me voy ya. Me acabo er “zoco” y me voy.

De camino a la moto que le llevaría a su hogar le llama su novia, sordomuda de nacimiento:

―¿Zi?
―uandch`o
―Dime, mi arma.
―enja da “elosoco” y nte.
―Zi, zi. Estoy ya montao en la moto, te cuelgo mehon.

De camino a la Esparpaha, localidad donde vivía la compañera sentimental de Pancho, a este le parece ver un cortijo donde siempre hubo un descampado. De pasada desde la moto, el cortijo le parece quedar atrás, a su derecha.
Decide dejar la moto en el arcén, sacar un chaleco reflectante de debajo del asiento y vestirse con el. Luego pasa la protección del guarda raíles y comienza a andar hacía atrás.

―No puede ze. ¿Aquí hay un cortijo? ¿Dezde cuando, mi arma?

Al recorrer varios centenares de metros, el cortijo se alzó ante él. De piedra blanca, con música que le brotaba del interior y un resplandeciente neón rosa en la entrada…

“Chicas Hot”