Aprenda a expresarse como un auténtico azteca con el Método Dinosaurio.
El método Dinosaurio funciona. Siguiendo su práctico y sencillo modo de suplantación de palabras usted podrá también hablar como un verdadero azteca. Para que se haga a la idea, aquí tiene un claro ejemplo de lo sencillo que le resultará aprender a comunicarse como un indígena del Amazonas. Tan solo tiene que leer las frases y verá como, de manera intuitiva, usted comprenderá lo que pretende decir con tan solo leerlo.
No tengo ningún tipo de Moctezuma al respecto.
¿Qué Tegucigalpa te vas a poner hoy?
Cariño ¿Quién ha cogido mis Cuicicuan?
¡Vaya! ¡Se ha encallado mi Tegua nica!
Necesito ir al Chalcalteca con urgencia ¿Podría decirme dónde está?
Iremos al concierto de Wendy Sulca en mi Machu Picchu,
He obtenido la mejor calificación en Tacaguany.
Cojo la Quechua y nos vamos de excursión.
Esta noche alquilaremos unas Kuymis para verlas en Puyu.
Estás siempre fumando Tutayan, y no haces nada útil.
Te cogía aquí mismo y te empujaba el Mullu con mi Pumawari.
Me detuvo un Chotocan y me metieron en la Oxaca.
¡Que te den por el Fuyi!
Ahora usted puede utilizar las palabras que ha aprendido con sus compañeros aztecas. Pero para conocer todos sus secretos, por favor, suscríbase…
23/9/11
21/9/11
Crimson Woodstock : Ep 09 "El Khan de Suburvia"
Escucha la decrépita voz del Khan, y entra con Crimson en Suburvia. Clic "aquí"
El día había sido muy largo. Las bolingas de Comenzzo, completamente letales a altas horas, me pedían algo de gasolina fría en la garganta. Cogí un taxi de vuelta al Tullido, y le pedí al conductor que lo llevara a lo más profundo y oscuro de aquel inmundo barrio; al paraje latino-mongol.
Aquello nunca tuvo control. La infección fue tan profunda que incluso tuvieron que amputarle al Tullido cualquier comunicación con esta comunidad. Por suerte para 94, ellos nunca quisieron ser parte del mapa. Tan solo querían un pedazo de terreno donde poder dar rienda suelta a su locura.
Donde ni siquiera el Diablo hace preguntas… lo que yo necesitaba.
El taxi me dejó a media milla de allí, al menos eso me indultaba de tener que preocuparme por el taxista.
Estaba en Suburvia, núcleo del paraje. Donde logré encontrar a un viejo conocido, tanto más viejo que conocido, y que apenas se acordaba de mí:
Sostenía la mirada sobre la de aquel anciano. Su barba abultada y seca casi prendía con la fogata que tenía delante. Sin embargo, su piel oscurecida parecía acostumbrada a tocar la llama.
Tosí el humo del mijo, hacía mucho que no lo fumaba.
―Tú ya sabes que nosotros ahorita no podemos salir del paraje. En la ciudad nos tratarían como perros.
El anciano no parecía muy dispuesto a colaborar. Todos a su alrededor me miraban como estatuas, estatuas de ojos rasgados y largas barbas de pelo grueso, sucio y descuidado. En una expresión fría y primitiva, lo que me confundía aún más que el mijo.
―Además, aquí no queremos policías.
Se me acercaban lentamente.
―Yo no soy policía. Soy detective.
―¿Y cuál es la diferencia?
―Que la policía de esta ciudad tiene dos sueldos. Y yo no tengo ninguno.
Con un sutil movimiento de su ojo izquierdo, sus parientes retrocedieron.
―El Comisario ha prometido devolverme la placa si les ayudo con esto.
Veréis, como habréis notado tenéis un problema; ya nadie viene aquí. Esto está muy lejos, es oscuro y peligroso…
―Ese no es el problema.
―La gente prefiere la ciudad…
―¡Ese es el problema!
―Claro, el Turco tiene turcos en cada esquina de 94, con los bolsillos llenos de mijo. Bic tiene calientes por todo el Tullido, con chicas de mejor calidad que las latinas-mongolas. Y tarde o temprano ya nadie vendrá aquí. Sin ingresos esto se convertirá en lo que vosotros mismos tratáis de…
―¡Basta! Entiendo, pero, ¿Qué quieres de nosotros?
―Es muy sencillo anciano. Ahí fuera, en la ciudad, la guerra está a punto de comenzar. Y todos están metidos en el polvorín, incluidos Bic y Turco. Cada uno infla sin parar el globo de la tensión, pero nadie se atreve a reventarlo… Habría que ser imbécil para sospechar de un hispano-mongol, ellos nunca se meten en nada.
―Entiendo -continuó muy pausadamente- ¿Y su jefe quiere que haya una guerra en la ciudad?
―Exacto…y un ganador, él.
―¿En qué has pensado?
Me senté junto al fuego y fumé el mijo con el Khan de Suburvia. Después de reír, beber y conversar durante largo rato, comprendió cual sería su papel en esta función, que representaría con gustoso agrado, llegado el momento.
Ya ebrio, me eché a dormitar en un mugriento agujero que el Khan amablemente me ofreció. Aún con los ojos cerrados y completamente borracho, una idea seguía rondando mi cabeza: Crimson, comisario.
El día había sido muy largo. Las bolingas de Comenzzo, completamente letales a altas horas, me pedían algo de gasolina fría en la garganta. Cogí un taxi de vuelta al Tullido, y le pedí al conductor que lo llevara a lo más profundo y oscuro de aquel inmundo barrio; al paraje latino-mongol.
Aquello nunca tuvo control. La infección fue tan profunda que incluso tuvieron que amputarle al Tullido cualquier comunicación con esta comunidad. Por suerte para 94, ellos nunca quisieron ser parte del mapa. Tan solo querían un pedazo de terreno donde poder dar rienda suelta a su locura.
Donde ni siquiera el Diablo hace preguntas… lo que yo necesitaba.
El taxi me dejó a media milla de allí, al menos eso me indultaba de tener que preocuparme por el taxista.
Estaba en Suburvia, núcleo del paraje. Donde logré encontrar a un viejo conocido, tanto más viejo que conocido, y que apenas se acordaba de mí:
Sostenía la mirada sobre la de aquel anciano. Su barba abultada y seca casi prendía con la fogata que tenía delante. Sin embargo, su piel oscurecida parecía acostumbrada a tocar la llama.
Tosí el humo del mijo, hacía mucho que no lo fumaba.
―Tú ya sabes que nosotros ahorita no podemos salir del paraje. En la ciudad nos tratarían como perros.
El anciano no parecía muy dispuesto a colaborar. Todos a su alrededor me miraban como estatuas, estatuas de ojos rasgados y largas barbas de pelo grueso, sucio y descuidado. En una expresión fría y primitiva, lo que me confundía aún más que el mijo.
―Además, aquí no queremos policías.
Se me acercaban lentamente.
―Yo no soy policía. Soy detective.
―¿Y cuál es la diferencia?
―Que la policía de esta ciudad tiene dos sueldos. Y yo no tengo ninguno.
Con un sutil movimiento de su ojo izquierdo, sus parientes retrocedieron.
―El Comisario ha prometido devolverme la placa si les ayudo con esto.
Veréis, como habréis notado tenéis un problema; ya nadie viene aquí. Esto está muy lejos, es oscuro y peligroso…
―Ese no es el problema.
―La gente prefiere la ciudad…
―¡Ese es el problema!
―Claro, el Turco tiene turcos en cada esquina de 94, con los bolsillos llenos de mijo. Bic tiene calientes por todo el Tullido, con chicas de mejor calidad que las latinas-mongolas. Y tarde o temprano ya nadie vendrá aquí. Sin ingresos esto se convertirá en lo que vosotros mismos tratáis de…
―¡Basta! Entiendo, pero, ¿Qué quieres de nosotros?
―Es muy sencillo anciano. Ahí fuera, en la ciudad, la guerra está a punto de comenzar. Y todos están metidos en el polvorín, incluidos Bic y Turco. Cada uno infla sin parar el globo de la tensión, pero nadie se atreve a reventarlo… Habría que ser imbécil para sospechar de un hispano-mongol, ellos nunca se meten en nada.
―Entiendo -continuó muy pausadamente- ¿Y su jefe quiere que haya una guerra en la ciudad?
―Exacto…y un ganador, él.
―¿En qué has pensado?
Me senté junto al fuego y fumé el mijo con el Khan de Suburvia. Después de reír, beber y conversar durante largo rato, comprendió cual sería su papel en esta función, que representaría con gustoso agrado, llegado el momento.
Ya ebrio, me eché a dormitar en un mugriento agujero que el Khan amablemente me ofreció. Aún con los ojos cerrados y completamente borracho, una idea seguía rondando mi cabeza: Crimson, comisario.
5/9/11
Hank intrépido intrépido. Pt.2/3
Agorafobia Intencional
−¡¿Strucks?! − Preguntó Hank observando como alguien venía en el horizonte.
Llegaba caminando desastrosamente desde la lejanía, entre jadeos y resoplidos. Se detuvo frente a Hank.
−Bien Strucks ¿Encontraste la morada secreta del profesor Malevolic?
Strucks no contestaba, no había recuperado el aliento necesario.
−Bien − Hank hizo una pausa prolongada, con la vista clavada en un árbol cercano
−…Si − Contestó finalmente Strucks como pudo.
−Bien Strucks ¿Está muy lejos su guarida?
−A un día, quitando el medio día necesario para llegar de la nave al pantano − Respondió Strucks inclinado sobre sus rodillas, aun cansado.
−Está amaneciendo…− Meditó Hank −Pues, a medio día ¿No? ¿Día de doce o de veinticuatro?
−Medio día de doce, llegué de noche a su escondrijo.
−Bien Strucks. No perdamos más tiempo, llévame hasta allí ahora.
−Hank…− Strucks no dejaba de mirarle suplicando comprensión− acabo de volver
−Bien Strucks. Creo que todo esto resultaría más sencillo si fueras un personaje femenino y estuvieras enamorado de mí.
−¿Qué demonios insinúas Hank? −Preguntó Strucks enrarecido − Está bien, te llevaré hasta el profesor
La inseparable pareja de intrépidos aventureros capitaneada por Hank continuó su viaje por el planeta desconocido, rumbo al escondite del malvado profesor Malevolic. No tardaron mucho en abandonar la selva en que se encontraban, llegando a una árida llanura que lindaba a lo lejos con unas sombrías montañas. Mientras el sol a medio asomar se hundía en el horizonte, tras las montañas…
−Tenemos que estar alerta Strucks− Dijo Hank mientras se acercaba peligrosamente a una colosal grieta ramificada que cruzaba la superficie de la llanura − Podríamos caer por una de estas grietas.
Cuando Hank estuvo a punto de caer en una de ellas, tras desprenderse un fragmento de suelo bajo sus pies, de manera milagrosa, la mano de Strucks apareció de repente para agarrarle y ponerle de nuevo a salvo.
−¡Uff! Eso ha estado cerca − Dijo Hank secándose el sudor con un pañuelo naranja.
Hábilmente fueron saltando y esquivando las grietas para llegar al pie de las montañas. Había empezado a llover y el sol se había escondido casi por completo. Cuando levantaron su vista hacia las montañas, estas, desde la distancia, enviaron una advertencia: las carcajadas del profesor Malevolic que resonaban con un eco siniestro.
−¿Seguro que es por aquí? −Pregunto Hank a su copiloto −Strucks ¿Falta mucho?
−No… − Respondió Strucks titubeante − Más adelante están las rocas del discursito. Llegaremos a su morada en un par de horas.
−Bien Strucks, bien.
Tras recorrer un angosto desfiladero. Hank y su compañero llegaron a una explanada sobre la montaña desde la que comenzaba un estrecho camino hacia la cima. A la derecha del camino había unas cuantas rocas amontonadas.
−Esas son − Las señaló Strucks para indicarle a Hank.
Hank se subió a las rocas. Mientras trataba torpemente de mantener el equilibrio, alzó su brazo derecho y con el puño en alto gritó:
−¡Ya estamos aquí profesor! ¡Hemos encontrado el camino oculto que nos conducirá a tu guarida secreta! ¡No importa lo malvado que seas, no podrás con nosotros!
−¡Vale Hank! − Interrumpió Strucks − Ya vale.
−Quiero que se entere − Explicó Hank con porte enojado.
−Es inútil Hank, está muy lejos todavía. Al final del camino, en lo más alto.
−Bien Strucks − Hank bajó de las rocas y busco en su bolsa de cuero mega moderna − Entonces lo llamaremos al celular −
Sacó el teléfono y marcó su número…
“Ja Ja Ja Ja Este es el terrorífico contestador del profesor Malevolic, deja tu mensaje Hank Ja Ja Ja Ja…”
−Bien profesor. Hemos encontrado el camino oculto, reza lo que sepas... − En ese momento sonó como si alguien descolgase el teléfono del otro lado de la línea.
−¿Hank?
−¿Profesor?
−Hank muchacho. ¿Cómo va eso hombre? − La voz del profesor resultaba afectiva.
−Bien…bien. Aquí con Strucks, que ya casi hemos llegado a su guarida.
−¿Pero vais a tardar mucho más o qué? − Preguntó Malevolic a Hank.
−No, subir el camino oculto y ya llegamos.
−¿Ahora vais a subir el camino? − Preguntó el profesor sorprendido.
−Sí…sí
−Mira Hank, de verdad. Ahora ya…es muy tarde. Yo tengo puesto ya el pijama y…
−No se equivoque profesor. No podrá engañarme tan fácilmente − Le cortó sin vacilar.
−De verdad Hank. Yo estoy aquí con mi familia ¡y yo no se que queréis! Tenéis que comprender que estas no son horas de enfrentarse con nadie. Es más, yo ya me estaba metiendo en la cama y mi gato está ya ronroneando. Escucha, escucha… − Se pudo oír un clic de ratón seguido del ronroneo de un gato − Lo siento mucho de verdad, pero…hoy ya no se puede.
−Mira profesor. Yo soy el protagonista − Repuso Hank
−Y yo el malo, Hank. Es que esto es así. Yo no tengo ningún reparo en dejaros en el porche lloviendo. Eso lo sabes tu y lo sé yo, tu mismo…yo no te puedo decir nada más − El profesor fingió un bostezo − Tu mismo ¿vale?…
−¿Qué te ha dicho el profesor? − Preguntó Strucks interesado después que Hank hubiera guardado su teléfono.
−El profesor ha dicho que su gato está ronroneando. Bien Strucks, tendremos que esperar hasta mañana.
−Pero…−Quiso recurrir Strucks.
−Bien Strucks, busquemos otro lugar donde dormir, pero uno con techo.
−¡¿Strucks?! − Preguntó Hank observando como alguien venía en el horizonte.
Llegaba caminando desastrosamente desde la lejanía, entre jadeos y resoplidos. Se detuvo frente a Hank.
−Bien Strucks ¿Encontraste la morada secreta del profesor Malevolic?
Strucks no contestaba, no había recuperado el aliento necesario.
−Bien − Hank hizo una pausa prolongada, con la vista clavada en un árbol cercano
−…Si − Contestó finalmente Strucks como pudo.
−Bien Strucks ¿Está muy lejos su guarida?
−A un día, quitando el medio día necesario para llegar de la nave al pantano − Respondió Strucks inclinado sobre sus rodillas, aun cansado.
−Está amaneciendo…− Meditó Hank −Pues, a medio día ¿No? ¿Día de doce o de veinticuatro?
−Medio día de doce, llegué de noche a su escondrijo.
−Bien Strucks. No perdamos más tiempo, llévame hasta allí ahora.
−Hank…− Strucks no dejaba de mirarle suplicando comprensión− acabo de volver
−Bien Strucks. Creo que todo esto resultaría más sencillo si fueras un personaje femenino y estuvieras enamorado de mí.
−¿Qué demonios insinúas Hank? −Preguntó Strucks enrarecido − Está bien, te llevaré hasta el profesor
La inseparable pareja de intrépidos aventureros capitaneada por Hank continuó su viaje por el planeta desconocido, rumbo al escondite del malvado profesor Malevolic. No tardaron mucho en abandonar la selva en que se encontraban, llegando a una árida llanura que lindaba a lo lejos con unas sombrías montañas. Mientras el sol a medio asomar se hundía en el horizonte, tras las montañas…
−Tenemos que estar alerta Strucks− Dijo Hank mientras se acercaba peligrosamente a una colosal grieta ramificada que cruzaba la superficie de la llanura − Podríamos caer por una de estas grietas.
Cuando Hank estuvo a punto de caer en una de ellas, tras desprenderse un fragmento de suelo bajo sus pies, de manera milagrosa, la mano de Strucks apareció de repente para agarrarle y ponerle de nuevo a salvo.
−¡Uff! Eso ha estado cerca − Dijo Hank secándose el sudor con un pañuelo naranja.
Hábilmente fueron saltando y esquivando las grietas para llegar al pie de las montañas. Había empezado a llover y el sol se había escondido casi por completo. Cuando levantaron su vista hacia las montañas, estas, desde la distancia, enviaron una advertencia: las carcajadas del profesor Malevolic que resonaban con un eco siniestro.
−¿Seguro que es por aquí? −Pregunto Hank a su copiloto −Strucks ¿Falta mucho?
−No… − Respondió Strucks titubeante − Más adelante están las rocas del discursito. Llegaremos a su morada en un par de horas.
−Bien Strucks, bien.
Tras recorrer un angosto desfiladero. Hank y su compañero llegaron a una explanada sobre la montaña desde la que comenzaba un estrecho camino hacia la cima. A la derecha del camino había unas cuantas rocas amontonadas.
−Esas son − Las señaló Strucks para indicarle a Hank.
Hank se subió a las rocas. Mientras trataba torpemente de mantener el equilibrio, alzó su brazo derecho y con el puño en alto gritó:
−¡Ya estamos aquí profesor! ¡Hemos encontrado el camino oculto que nos conducirá a tu guarida secreta! ¡No importa lo malvado que seas, no podrás con nosotros!
−¡Vale Hank! − Interrumpió Strucks − Ya vale.
−Quiero que se entere − Explicó Hank con porte enojado.
−Es inútil Hank, está muy lejos todavía. Al final del camino, en lo más alto.
−Bien Strucks − Hank bajó de las rocas y busco en su bolsa de cuero mega moderna − Entonces lo llamaremos al celular −
Sacó el teléfono y marcó su número…
“Ja Ja Ja Ja Este es el terrorífico contestador del profesor Malevolic, deja tu mensaje Hank Ja Ja Ja Ja…”
−Bien profesor. Hemos encontrado el camino oculto, reza lo que sepas... − En ese momento sonó como si alguien descolgase el teléfono del otro lado de la línea.
−¿Hank?
−¿Profesor?
−Hank muchacho. ¿Cómo va eso hombre? − La voz del profesor resultaba afectiva.
−Bien…bien. Aquí con Strucks, que ya casi hemos llegado a su guarida.
−¿Pero vais a tardar mucho más o qué? − Preguntó Malevolic a Hank.
−No, subir el camino oculto y ya llegamos.
−¿Ahora vais a subir el camino? − Preguntó el profesor sorprendido.
−Sí…sí
−Mira Hank, de verdad. Ahora ya…es muy tarde. Yo tengo puesto ya el pijama y…
−No se equivoque profesor. No podrá engañarme tan fácilmente − Le cortó sin vacilar.
−De verdad Hank. Yo estoy aquí con mi familia ¡y yo no se que queréis! Tenéis que comprender que estas no son horas de enfrentarse con nadie. Es más, yo ya me estaba metiendo en la cama y mi gato está ya ronroneando. Escucha, escucha… − Se pudo oír un clic de ratón seguido del ronroneo de un gato − Lo siento mucho de verdad, pero…hoy ya no se puede.
−Mira profesor. Yo soy el protagonista − Repuso Hank
−Y yo el malo, Hank. Es que esto es así. Yo no tengo ningún reparo en dejaros en el porche lloviendo. Eso lo sabes tu y lo sé yo, tu mismo…yo no te puedo decir nada más − El profesor fingió un bostezo − Tu mismo ¿vale?…
−¿Qué te ha dicho el profesor? − Preguntó Strucks interesado después que Hank hubiera guardado su teléfono.
−El profesor ha dicho que su gato está ronroneando. Bien Strucks, tendremos que esperar hasta mañana.
−Pero…−Quiso recurrir Strucks.
−Bien Strucks, busquemos otro lugar donde dormir, pero uno con techo.
31/8/11
Hank intrépido intrépido. Pt.1/3
...Intrépido
Comúnmente póstumo
− Y dinos, Hank ¿Tiene arreglo la nave?
−Puffff. Esto de aquí mal…aquello mal…esto ¡Uf! Mal − En un tono más discreto − Se ha jodio.
−Bien Hank ¿¡Y que carajo hacemos ahora!?
Hank dejó el cilíndrico entramado de cables para girarse a mirar a los supervivientes. Dos hombres componían la tripulación de la nave; el “cargador”, un hombre de avanzada edad, y el copiloto, Strucks, que era quien había formulado la pregunta.
−Bien − Se puso de pie y trató de hundir con el pie los cables en el fuselaje − ¿Hemos sobrevivido todos?
Los dos supervivientes se miraron y miraron a Hank.
−Bien. Hemos aterrizado en un planeta desconocido − Hizo una pausa para contemplar al derredor − No sabemos lo que puede haber aquí porque es desconocido. Lo primero será organizarnos… − Hank parecía haber nacido para estas situaciones.
− Bien, ¿Strucks? − Llamó Hank a su copiloto.
−¿Si?
− Tú serás el líder.
Strucks le miró atónito. Necesitó unos segundos para asimilarlo.
−Pero Hank − Replicó Strucks − Tú eres el protagonista. La serie lleva tu nombre, yo solo soy un contratado, además…
−Bien Strucks − Interrumpió Hank −El cargador será el líder.
−Acepto − Dijo rápidamente el cargador, dejando caer al suelo una pesada caja con los víveres.
Hank se puso a su lado para recoger la pesada caja de nuevo. Luego le miró para preguntarle:
−Bien cargador ¿Y ahora que hacemos?
−Bien Hank − dijo el achacoso anciano, tratando de enderezar su espalda − Por lo pronto, ya no seré más cargador. No, a la mierda con eso. Ahora seré Lider − Hank y Strucks le miraban impacientes − Ah si. ¿Que hacemos? Pues, si no os gusta este sitio… porque es desconocido o lo que sea, pues, vámonos.
−Carga…digo Lider, la nave está rota − Señaló Strucks con el dedo índice la nave.
− La nave… − masculló el anciano − Es verdad, la rompió Hank.
−¡¿Hank?! − Preguntó Strucks en tono muy elevado.
−Está mejor así − Dijo Hank mirándola con ambas manos sobre cinturón, como supervisándola. La caja con los víveres ya no estaba − Bien, vayamos a otro sitio.
En el misterioso planeta desconocido, Hank y los dos valientes tripulantes que le acompañaban, caminaron durante cuatro horas atravesando una frondosa selva. Un sol muy distante estaba ahora colocado sobre sus cabezas, arrojándoles un calor sofocante. Lider caminaba en último lugar completamente exhausto, cada vez más distante de Hank y Strucks que habían comenzado a adentrarse en un pantano.
−Este pantano es muy peligroso − Dijo Hank mientras avanzaba temerariamente, sumergiéndose en el lodo − ¡Cuidado Strucks! Podríamos quedar atrapados aquí.
Cuando prácticamente estaban cubiertos de lodo hasta el cuello, de manera milagrosa, consiguieron atravesarlo llegando al otro lado.
−Hemos perdido a Lider − Dijo Strucks jadeante, embadurnado hasta la barbilla.
Hank se detuvo para girarse a mirar el pantano con aire solemne y dijo:
−Ya te dije que este pantano era peligroso Strucks. Era un buen Lider − Se puso de nuevo en marcha − ¡Debemos continuar! O nosotros tampoco saldremos nunca de este planeta.
−¡No! − Una voz malévola surgió del pantano.
Al girarse vieron el holograma de una cabeza proyectada sobre la superficie del pantano. La voz provenía de la gigantesca cabeza del mortal enemigo.
−¡Yo he raptado a Lider! − Rugió la voz de la cabeza para luego carcajear vilmente.
−¡Maldición! − Dijo Hank − ¡Es el profesor Mac Boli!
−Malevolic −Corrigió Strucks.
−Eres un estúpido Hank − La cabeza holográfica hablaba amenazante − Aunque hayas descubierto mi escondite, este es mi planeta y nunca saldréis de el con vida − Continuó carcajeando.
−Eres un peligro intergaláctico total, profesor Malevolic. No puedo dejar que aparezcas así por toda la galaxia. − Hank dio unos pasos hacía la cabeza desafiante.
−Eres un necio Hank. Piensa y dime ¿Queréis recuperar a Lider? − Preguntó el malvado profesor.
Hank miró a Strucks, que terminaba de volcar el barro de sus botas. Este miró al profesor y luego a Hank, negándole con la cabeza.
−¡No! − Respondió Hank al profesor − Tu truco ha fallado esta vez profesor. No queremos recuperar a Lider.
−No nos interesa − Replicó Strucks terminando de limpiar su traje.
−¿No? − El profesor les miró con cierta incredulidad − Entonces…¡lo mataré! Si, eso haré − Concluyó el profesor entre carcajadas.
−¡No nos interesan tus malvados planes profesor! − Gritó Hank − Iremos a por ti y te atraparemos.
−Eres un inepto Hank. El planeta entero esta repleto de trampas mortales, hasta yo he de tener cuidado de no caer en una − carcajeó rápidamente − Vosotros solo sois dos y yo tengo un ejercito de secuaces, armados peligrosamente a mi servicio ja ja ja ja…
Hank miró a su copiloto y este le asintió con la lentamente con la cabeza.
−¡Si! − Respondió − Pero yo soy Hank, y este es mi copiloto Strcuks. Y además ¡yo soy el protagonista! ¡y si quiero encontrarte lo haré!
−¡Bien dicho! − Le animó Strucks
−Bien Strucks, vamos a otro sitio.
Comúnmente póstumo
− Y dinos, Hank ¿Tiene arreglo la nave?
−Puffff. Esto de aquí mal…aquello mal…esto ¡Uf! Mal − En un tono más discreto − Se ha jodio.
−Bien Hank ¿¡Y que carajo hacemos ahora!?
Hank dejó el cilíndrico entramado de cables para girarse a mirar a los supervivientes. Dos hombres componían la tripulación de la nave; el “cargador”, un hombre de avanzada edad, y el copiloto, Strucks, que era quien había formulado la pregunta.
−Bien − Se puso de pie y trató de hundir con el pie los cables en el fuselaje − ¿Hemos sobrevivido todos?
Los dos supervivientes se miraron y miraron a Hank.
−Bien. Hemos aterrizado en un planeta desconocido − Hizo una pausa para contemplar al derredor − No sabemos lo que puede haber aquí porque es desconocido. Lo primero será organizarnos… − Hank parecía haber nacido para estas situaciones.
− Bien, ¿Strucks? − Llamó Hank a su copiloto.
−¿Si?
− Tú serás el líder.
Strucks le miró atónito. Necesitó unos segundos para asimilarlo.
−Pero Hank − Replicó Strucks − Tú eres el protagonista. La serie lleva tu nombre, yo solo soy un contratado, además…
−Bien Strucks − Interrumpió Hank −El cargador será el líder.
−Acepto − Dijo rápidamente el cargador, dejando caer al suelo una pesada caja con los víveres.
Hank se puso a su lado para recoger la pesada caja de nuevo. Luego le miró para preguntarle:
−Bien cargador ¿Y ahora que hacemos?
−Bien Hank − dijo el achacoso anciano, tratando de enderezar su espalda − Por lo pronto, ya no seré más cargador. No, a la mierda con eso. Ahora seré Lider − Hank y Strucks le miraban impacientes − Ah si. ¿Que hacemos? Pues, si no os gusta este sitio… porque es desconocido o lo que sea, pues, vámonos.
−Carga…digo Lider, la nave está rota − Señaló Strucks con el dedo índice la nave.
− La nave… − masculló el anciano − Es verdad, la rompió Hank.
−¡¿Hank?! − Preguntó Strucks en tono muy elevado.
−Está mejor así − Dijo Hank mirándola con ambas manos sobre cinturón, como supervisándola. La caja con los víveres ya no estaba − Bien, vayamos a otro sitio.
En el misterioso planeta desconocido, Hank y los dos valientes tripulantes que le acompañaban, caminaron durante cuatro horas atravesando una frondosa selva. Un sol muy distante estaba ahora colocado sobre sus cabezas, arrojándoles un calor sofocante. Lider caminaba en último lugar completamente exhausto, cada vez más distante de Hank y Strucks que habían comenzado a adentrarse en un pantano.
−Este pantano es muy peligroso − Dijo Hank mientras avanzaba temerariamente, sumergiéndose en el lodo − ¡Cuidado Strucks! Podríamos quedar atrapados aquí.
Cuando prácticamente estaban cubiertos de lodo hasta el cuello, de manera milagrosa, consiguieron atravesarlo llegando al otro lado.
−Hemos perdido a Lider − Dijo Strucks jadeante, embadurnado hasta la barbilla.
Hank se detuvo para girarse a mirar el pantano con aire solemne y dijo:
−Ya te dije que este pantano era peligroso Strucks. Era un buen Lider − Se puso de nuevo en marcha − ¡Debemos continuar! O nosotros tampoco saldremos nunca de este planeta.
−¡No! − Una voz malévola surgió del pantano.
Al girarse vieron el holograma de una cabeza proyectada sobre la superficie del pantano. La voz provenía de la gigantesca cabeza del mortal enemigo.
−¡Yo he raptado a Lider! − Rugió la voz de la cabeza para luego carcajear vilmente.
−¡Maldición! − Dijo Hank − ¡Es el profesor Mac Boli!
−Malevolic −Corrigió Strucks.
−Eres un estúpido Hank − La cabeza holográfica hablaba amenazante − Aunque hayas descubierto mi escondite, este es mi planeta y nunca saldréis de el con vida − Continuó carcajeando.
−Eres un peligro intergaláctico total, profesor Malevolic. No puedo dejar que aparezcas así por toda la galaxia. − Hank dio unos pasos hacía la cabeza desafiante.
−Eres un necio Hank. Piensa y dime ¿Queréis recuperar a Lider? − Preguntó el malvado profesor.
Hank miró a Strucks, que terminaba de volcar el barro de sus botas. Este miró al profesor y luego a Hank, negándole con la cabeza.
−¡No! − Respondió Hank al profesor − Tu truco ha fallado esta vez profesor. No queremos recuperar a Lider.
−No nos interesa − Replicó Strucks terminando de limpiar su traje.
−¿No? − El profesor les miró con cierta incredulidad − Entonces…¡lo mataré! Si, eso haré − Concluyó el profesor entre carcajadas.
−¡No nos interesan tus malvados planes profesor! − Gritó Hank − Iremos a por ti y te atraparemos.
−Eres un inepto Hank. El planeta entero esta repleto de trampas mortales, hasta yo he de tener cuidado de no caer en una − carcajeó rápidamente − Vosotros solo sois dos y yo tengo un ejercito de secuaces, armados peligrosamente a mi servicio ja ja ja ja…
Hank miró a su copiloto y este le asintió con la lentamente con la cabeza.
−¡Si! − Respondió − Pero yo soy Hank, y este es mi copiloto Strcuks. Y además ¡yo soy el protagonista! ¡y si quiero encontrarte lo haré!
−¡Bien dicho! − Le animó Strucks
−Bien Strucks, vamos a otro sitio.
30/8/11
PANTENE PRO PANCHO y el cortijo de otra dimensión.
―Ahoiii Auiiiiii Aiiii ajee aje ajeeeee nainonaaaaaa.
Pancho, de luciente coleta y pelasso de cuarenta euros en peluquería, reinterpreta el flamenco obteniendo no el tono, pero la cara.
―ahouiiii aoiiiiihhh nainarononaaaaaaa. Que puro mi arma.
El camarero del bar que le atendía había agotado su cupo de sonrisas para todo el año.
―Pancho, aquí voy a cerrar ya. Vete ya.
Pancho, en camisa burdeos de toque aterciopelada, atusa su delicado pelo con sutil mano y sonríe.
―Zí, mehon me voy ya. Me acabo er “zoco” y me voy.
De camino a la moto que le llevaría a su hogar le llama su novia, sordomuda de nacimiento:
―¿Zi?
―uandch`o
―Dime, mi arma.
―enja da “elosoco” y nte.
―Zi, zi. Estoy ya montao en la moto, te cuelgo mehon.
De camino a la Esparpaha, localidad donde vivía la compañera sentimental de Pancho, a este le parece ver un cortijo donde siempre hubo un descampado. De pasada desde la moto, el cortijo le parece quedar atrás, a su derecha.
Decide dejar la moto en el arcén, sacar un chaleco reflectante de debajo del asiento y vestirse con el. Luego pasa la protección del guarda raíles y comienza a andar hacía atrás.
―No puede ze. ¿Aquí hay un cortijo? ¿Dezde cuando, mi arma?
Al recorrer varios centenares de metros, el cortijo se alzó ante él. De piedra blanca, con música que le brotaba del interior y un resplandeciente neón rosa en la entrada…
“Chicas Hot”
Pancho, de luciente coleta y pelasso de cuarenta euros en peluquería, reinterpreta el flamenco obteniendo no el tono, pero la cara.
―ahouiiii aoiiiiihhh nainarononaaaaaaa. Que puro mi arma.
El camarero del bar que le atendía había agotado su cupo de sonrisas para todo el año.
―Pancho, aquí voy a cerrar ya. Vete ya.
Pancho, en camisa burdeos de toque aterciopelada, atusa su delicado pelo con sutil mano y sonríe.
―Zí, mehon me voy ya. Me acabo er “zoco” y me voy.
De camino a la moto que le llevaría a su hogar le llama su novia, sordomuda de nacimiento:
―¿Zi?
―uandch`o
―Dime, mi arma.
―enja da “elosoco” y nte.
―Zi, zi. Estoy ya montao en la moto, te cuelgo mehon.
De camino a la Esparpaha, localidad donde vivía la compañera sentimental de Pancho, a este le parece ver un cortijo donde siempre hubo un descampado. De pasada desde la moto, el cortijo le parece quedar atrás, a su derecha.
Decide dejar la moto en el arcén, sacar un chaleco reflectante de debajo del asiento y vestirse con el. Luego pasa la protección del guarda raíles y comienza a andar hacía atrás.
―No puede ze. ¿Aquí hay un cortijo? ¿Dezde cuando, mi arma?
Al recorrer varios centenares de metros, el cortijo se alzó ante él. De piedra blanca, con música que le brotaba del interior y un resplandeciente neón rosa en la entrada…
“Chicas Hot”
23/8/11
19/7/11
Crimson Woodstock : Ep 08 "La lógica de Plutarco"
Puedes escuchar este capitulo, producido por David Flores. Solo clica "aquí"
En las oficinas del club X:
―¿Quién demonios se ha creído que es amigo? ¿Batman?
―Plutarco le verá enseguida, acompañe a mi compañero por la escalera.
Los implacables matones de Plutarco, peinados y trajeados, con cierto exotismo en sus dispares rostros de sublime elegancia y belleza, indicaban al traficante el camino. Escoltado por uno de sus hombres, Chavancu atravesó toda la terraza de la discoteca, cruzando con infinidad de jóvenes toxicómanos que brincaban entre jadeos y sudor, a ritmo de tecno. Le indicó con el dedo el final de un elegante corredor, decorado de manera inmejorable y con infinidad de detalles, hacia una oficina donde le recibirían. Chavancu continuó su camino solo, para justo antes de entrar, escuchar la voz del hombre que le trajo:
―¡Señor! No olvide dejar la bebida en el suelo antes de pasar.
―¿¡Te parece bien en la moqueta!? La dejaré en la moqueta ¿vale Batman?
Al entrar, de manera brusca, quedó deslumbrado por la perfecta habitación y el imponente despacho que la ocupaba. Con cierto parecido al camarote de un capitán, completa en las mejores maderas, la oficina dejaba destellos del poder del hombre al que servía.
Tras cerrar la puerta, casi por inercia, Chavancu advirtió la silueta de un hombre esbelto, algo delgado y con pose elegante junto a las cortinas. De pelo rubio, joven, de mirada verde penetrante y algo severa, se acercó al despacho desde atrás, dando aspecto de gerente.
La excitación de Chavancu, que lucía su opuesto; algo gordo, con una camisa de colores chillones y de composición arriesgada, con sobresaliente bello en cuello y mangas, salió a flote:
―Plutarco. Vaya no sé qué decir… Supongo que ya te lo habrán dicho, pero yo no te imaginaba así.
―Ya veo.
La tranquilidad con la que se acomodó en su sillón, y la elegancia de su pose, parecían imponerse a la observación de Chavancu, que se vio sorprendido por la forma en que se mostró su misterioso anfitrión.
―No, sencillamente no te imaginaba así. El tipo grande, el “gran” tipo, al que media ciudad debe una felación y al que la otra media arde en deseos de dársela je je je. Te imaginaba más feroz, no sé…como ese lince disecado del mueble bar.
―Sus porcentajes son algo optimistas; sin embargo, tiene usted razón al hacer caso a su instinto, yo no soy Plutarco.
―¿Qué quiere decir amigo? ― la sospechosa sonrisa de Chavancu desapareció ― ¿Que acabo de hacer un viaje de cuatro mil kilómetros para hablar de negocios con un maniquí de Doce Algabarna?
―Curiosa comparación; sin embargo, yo soy los ojos, oídos y la boca de Plutarco y no necesita nada más créame. Es solo por precaución que adoptamos esta medida. No es solo por casualidad, que usted no conoce la imagen real de Plutarco.
―Si vale, escucha robot, corta ese rollo de –hep- Sin embargo… -hep- ¿Me entiendes?
Tu jefe me ha pedido toneladas de armas, y montañas de munición. Bueno, puedo hacerlo, pero como ya sabrás eso va a costar mucho dinero.
―El dinero no es problema. El problema es la educación, a la que usted obviamente no tuvo acceso.
―¿Qué quieres decir amigo?
―Que tendrá su dinero, en la forma en la que estime más conveniente, que Plutarco le envía saludos y que recoja su vaso al salir. Un placer hacer negocios con usted.
Cuando salía, notablemente irritado, Chavancu dejó escapar unas palabras antes de romper el vaso que dejó en la entrada, pateándolo con el pie.
―Me gusta verles la cara a mis clientes. Es por eso que he venido hasta aquí. No me gusta su empresa, me parece impersonal… Ah! El vaso, lo había olvidado…
En las oficinas del club X:
―¿Quién demonios se ha creído que es amigo? ¿Batman?
―Plutarco le verá enseguida, acompañe a mi compañero por la escalera.
Los implacables matones de Plutarco, peinados y trajeados, con cierto exotismo en sus dispares rostros de sublime elegancia y belleza, indicaban al traficante el camino. Escoltado por uno de sus hombres, Chavancu atravesó toda la terraza de la discoteca, cruzando con infinidad de jóvenes toxicómanos que brincaban entre jadeos y sudor, a ritmo de tecno. Le indicó con el dedo el final de un elegante corredor, decorado de manera inmejorable y con infinidad de detalles, hacia una oficina donde le recibirían. Chavancu continuó su camino solo, para justo antes de entrar, escuchar la voz del hombre que le trajo:
―¡Señor! No olvide dejar la bebida en el suelo antes de pasar.
―¿¡Te parece bien en la moqueta!? La dejaré en la moqueta ¿vale Batman?
Al entrar, de manera brusca, quedó deslumbrado por la perfecta habitación y el imponente despacho que la ocupaba. Con cierto parecido al camarote de un capitán, completa en las mejores maderas, la oficina dejaba destellos del poder del hombre al que servía.
Tras cerrar la puerta, casi por inercia, Chavancu advirtió la silueta de un hombre esbelto, algo delgado y con pose elegante junto a las cortinas. De pelo rubio, joven, de mirada verde penetrante y algo severa, se acercó al despacho desde atrás, dando aspecto de gerente.
La excitación de Chavancu, que lucía su opuesto; algo gordo, con una camisa de colores chillones y de composición arriesgada, con sobresaliente bello en cuello y mangas, salió a flote:
―Plutarco. Vaya no sé qué decir… Supongo que ya te lo habrán dicho, pero yo no te imaginaba así.
―Ya veo.
La tranquilidad con la que se acomodó en su sillón, y la elegancia de su pose, parecían imponerse a la observación de Chavancu, que se vio sorprendido por la forma en que se mostró su misterioso anfitrión.
―No, sencillamente no te imaginaba así. El tipo grande, el “gran” tipo, al que media ciudad debe una felación y al que la otra media arde en deseos de dársela je je je. Te imaginaba más feroz, no sé…como ese lince disecado del mueble bar.
―Sus porcentajes son algo optimistas; sin embargo, tiene usted razón al hacer caso a su instinto, yo no soy Plutarco.
―¿Qué quiere decir amigo? ― la sospechosa sonrisa de Chavancu desapareció ― ¿Que acabo de hacer un viaje de cuatro mil kilómetros para hablar de negocios con un maniquí de Doce Algabarna?
―Curiosa comparación; sin embargo, yo soy los ojos, oídos y la boca de Plutarco y no necesita nada más créame. Es solo por precaución que adoptamos esta medida. No es solo por casualidad, que usted no conoce la imagen real de Plutarco.
―Si vale, escucha robot, corta ese rollo de –hep- Sin embargo… -hep- ¿Me entiendes?
Tu jefe me ha pedido toneladas de armas, y montañas de munición. Bueno, puedo hacerlo, pero como ya sabrás eso va a costar mucho dinero.
―El dinero no es problema. El problema es la educación, a la que usted obviamente no tuvo acceso.
―¿Qué quieres decir amigo?
―Que tendrá su dinero, en la forma en la que estime más conveniente, que Plutarco le envía saludos y que recoja su vaso al salir. Un placer hacer negocios con usted.
Cuando salía, notablemente irritado, Chavancu dejó escapar unas palabras antes de romper el vaso que dejó en la entrada, pateándolo con el pie.
―Me gusta verles la cara a mis clientes. Es por eso que he venido hasta aquí. No me gusta su empresa, me parece impersonal… Ah! El vaso, lo había olvidado…
30/6/11
Flacut, y el arte del doble o triple sentido.
En la conferencia del Dr.Flacut todos los jóvenes universitarios parecen ansiosos por comenzar la tanda de preguntas, algo bastante absurdo, teniendo en cuenta que las respuestas del doctor siempre tienen doble o triple sentido.
Flacut termina su charla y la sala se llena de brazos levantados:
Usted
Dr.Flacut ¿El número al que hace referencia en el capitulo tres, es una conclusión cerrada?
Eso es como el tema de la soja en oriente, o la ambigüedad del sexo en una planta.
Doctor, nos ha dicho que la segunda hipótesis resulta más improbable, pero, ¿Quizás se refería a corto plazo?
Hay…¿cuánto? ¿35.850.232 habitantes por tercio de población en Mexico? ¿Le parece pronto?
Dr.Flacut ¿Cree usted que puede se pueden evitar errores, descartando valores de segundo y tercer orden?
Orden es seguro. Florinda, Chico, tu turno...
Sí. ¿Cree que el modelo clásico resulta muy condicionado?
Lo creo, pero tambien digo una cosa, hay muchas cosas muy interesantes también que se pueden ver.
¿Cree se podría modificar el sistema antiguo, donde las cifras no resultaban tan catastróficas?
No, eso recubre todo; la economía ¿no? Qué es lo que sujeta al sistema…Muy bien, ahora si sale opuesto, pues a lo mejor lo rechazan.
Doctor…por favor.
La última pregunta, ¿sí?
¿Espera algún reconocimiento por sus recientes aportaciones al modelo actual?
Hay que esperar todo el tiempo. Es, es cómodo, pero no se disuelve. Gracias.
Flacut termina su charla y la sala se llena de brazos levantados:
Usted
Dr.Flacut ¿El número al que hace referencia en el capitulo tres, es una conclusión cerrada?
Eso es como el tema de la soja en oriente, o la ambigüedad del sexo en una planta.
Doctor, nos ha dicho que la segunda hipótesis resulta más improbable, pero, ¿Quizás se refería a corto plazo?
Hay…¿cuánto? ¿35.850.232 habitantes por tercio de población en Mexico? ¿Le parece pronto?
Dr.Flacut ¿Cree usted que puede se pueden evitar errores, descartando valores de segundo y tercer orden?
Orden es seguro. Florinda, Chico, tu turno...
Sí. ¿Cree que el modelo clásico resulta muy condicionado?
Lo creo, pero tambien digo una cosa, hay muchas cosas muy interesantes también que se pueden ver.
¿Cree se podría modificar el sistema antiguo, donde las cifras no resultaban tan catastróficas?
No, eso recubre todo; la economía ¿no? Qué es lo que sujeta al sistema…Muy bien, ahora si sale opuesto, pues a lo mejor lo rechazan.
Doctor…por favor.
La última pregunta, ¿sí?
¿Espera algún reconocimiento por sus recientes aportaciones al modelo actual?
Hay que esperar todo el tiempo. Es, es cómodo, pero no se disuelve. Gracias.
12/2/11
Novelas baratas en las que al final me escapo
`Tienes suerte´ me dijo Tal Cual y Espeso.
`Si jugamos tu y yo lo más probable es que gane. Si interviene el factor masa, lo más probable es que tuvieran co.´
En este último factor, de ser necesario, dirían adiós al dinosaurio.
La ventanilla del tren, la polvareda que deja la maquina al desplazarse. Un camino de espinas y fuertes vientos huracanados. Pero me persiguen, y me quieren muerto. Solo así estarán tranquilos.
Me abrocho el botón del cuello, cual lagarto me deslizo por la ventana, y proyecto mi cuerpo al espacio y la velocidad del momento.
Pienso en la cara de mi entrenador, en mi muñeca favorita, en una canción, …
En un sin fin de historias, que convergen en que todo se acaba.
Me escapo. Por la ventana de un tren de alta velocidad, a pleno rendimiento. Quien sabe lo que pasará después, o lo que acabará sucediendo. Si encuentras tu reflejo en una mente sucia probablemente sigas vivo. Y en algún lugar que no merezca la pena narrar.
`Si jugamos tu y yo lo más probable es que gane. Si interviene el factor masa, lo más probable es que tuvieran co.´
En este último factor, de ser necesario, dirían adiós al dinosaurio.
La ventanilla del tren, la polvareda que deja la maquina al desplazarse. Un camino de espinas y fuertes vientos huracanados. Pero me persiguen, y me quieren muerto. Solo así estarán tranquilos.
Me abrocho el botón del cuello, cual lagarto me deslizo por la ventana, y proyecto mi cuerpo al espacio y la velocidad del momento.
Pienso en la cara de mi entrenador, en mi muñeca favorita, en una canción, …
En un sin fin de historias, que convergen en que todo se acaba.
Me escapo. Por la ventana de un tren de alta velocidad, a pleno rendimiento. Quien sabe lo que pasará después, o lo que acabará sucediendo. Si encuentras tu reflejo en una mente sucia probablemente sigas vivo. Y en algún lugar que no merezca la pena narrar.
1/2/11
Crimson Woodstock : Ep 07 "Las Bolingas de Comenzzo"
Escucha ahora la magistral interpretación de este Capitulo de Crimson, de la mano de David Flores, en la página de Audioraccoon. Haz clic "aquí"
En el kiosko de perritos calientes de Comenzzo:
― Menuda sorpresa, si es Crimson, ha vuelto al hogar.
Con una voz exageradamente aguda que contrastaba con un imponente físico, el fuerte y corpulento varón de raza negra, había conservado intacto su “negrocio”, en las letanías de 94. Aunque hacía años que no venía, Comenzzo recordaba perfectamente las inclinaciones culinarias de su antiguo cliente.
―¿Seis de mostaza y una de azucar?
―Eso es. Vaya, ahora tenéis sillas con cojines, y un bonito letrero nuevo, parece que te ha ido mejor que a mí…
―Bueno, aquí siempre vienen los mismos, y llevo ya muchos años en esta zona. Conozco a cada negro que viene a por mis perritos y ellos me conocen a mí. Los clientes nunca han sido el problema, la cagada viene siempre de arriba.
―¿Qué quieres decir?
―Que desde que te fuiste las cosas han cambiado mucho. Ahora hay otros chicos en las calles, casi más peligrosos que los rateros de este pobre barrio.
―¿Quieres decir policías?
―Aquí tienes, bolinga de carne.
―Gracias.
―Sí policía, Crimson. Un oficial llamado Mecolay, le han asignado la capitanía de varios distritos. El tipo es el mismo Demonio. Dicen que desde que le ascendieron, medio cuerpo de policía está corrido por la mafia. Y sé lo que digo; el otro día vinieron por la mañana a cobrarme la protección, los de Bic. Le dije a mi hija Bárbara que bajara a Slanton a informar a un coche patrulla, que estaba parado en la calle. Ella volvió aún más asustada. Me dijo que el tipo que se llevó el dinero se lo había dado a los patrulleros. ¿Entiendes lo que te digo? Hijos de puta...
―Mecolay, le recuerdo, era sólo un cadete cuando me fui... Todo está cubierto por una fina lacra, como polvo de mierda, hasta que no se haya barrido toda no podremos ver la profundidad real de la carcoma. De todas maneras, la policía no es lo único que ha cambiado. Antes de que me fuera no pagabas protección a nadie ¿O sí?
―Pero ya te he dicho que las cosas son distintas ahora. Es tan difícil de creer que Bic haya podido prosperar en el bajo mundo, como que tú fueses a largarte por cuatro años. Yo alimentaba a ese cabrón cuando no era nadie, más que un culo de hucha, un cartero de la mafia, un corre billetes... Si tú no te hubieses ido, ninguno de esos fantasmas se hubiera puesto el disfraz de gánster ¿Por qué nos diste la espalda Crimson? ¿Por qué te fuiste de 94-14?
―Algún día te contaré esa historia. Aquí tienes- Le tiré sobre la barra algunas monedas- Gracias por la bolinga, volveré a por otra el Martes.
Mientras me alejaba, trataba de corregir la pregunta de Comenzzo, de darle sentido: ¿Por qué te echaron de 94? Desde luego parece que algunos han sabido sacar tajada de mi exilio, veremos si pueden conservar algo...
En el kiosko de perritos calientes de Comenzzo:
― Menuda sorpresa, si es Crimson, ha vuelto al hogar.
Con una voz exageradamente aguda que contrastaba con un imponente físico, el fuerte y corpulento varón de raza negra, había conservado intacto su “negrocio”, en las letanías de 94. Aunque hacía años que no venía, Comenzzo recordaba perfectamente las inclinaciones culinarias de su antiguo cliente.
―¿Seis de mostaza y una de azucar?
―Eso es. Vaya, ahora tenéis sillas con cojines, y un bonito letrero nuevo, parece que te ha ido mejor que a mí…
―Bueno, aquí siempre vienen los mismos, y llevo ya muchos años en esta zona. Conozco a cada negro que viene a por mis perritos y ellos me conocen a mí. Los clientes nunca han sido el problema, la cagada viene siempre de arriba.
―¿Qué quieres decir?
―Que desde que te fuiste las cosas han cambiado mucho. Ahora hay otros chicos en las calles, casi más peligrosos que los rateros de este pobre barrio.
―¿Quieres decir policías?
―Aquí tienes, bolinga de carne.
―Gracias.
―Sí policía, Crimson. Un oficial llamado Mecolay, le han asignado la capitanía de varios distritos. El tipo es el mismo Demonio. Dicen que desde que le ascendieron, medio cuerpo de policía está corrido por la mafia. Y sé lo que digo; el otro día vinieron por la mañana a cobrarme la protección, los de Bic. Le dije a mi hija Bárbara que bajara a Slanton a informar a un coche patrulla, que estaba parado en la calle. Ella volvió aún más asustada. Me dijo que el tipo que se llevó el dinero se lo había dado a los patrulleros. ¿Entiendes lo que te digo? Hijos de puta...
―Mecolay, le recuerdo, era sólo un cadete cuando me fui... Todo está cubierto por una fina lacra, como polvo de mierda, hasta que no se haya barrido toda no podremos ver la profundidad real de la carcoma. De todas maneras, la policía no es lo único que ha cambiado. Antes de que me fuera no pagabas protección a nadie ¿O sí?
―Pero ya te he dicho que las cosas son distintas ahora. Es tan difícil de creer que Bic haya podido prosperar en el bajo mundo, como que tú fueses a largarte por cuatro años. Yo alimentaba a ese cabrón cuando no era nadie, más que un culo de hucha, un cartero de la mafia, un corre billetes... Si tú no te hubieses ido, ninguno de esos fantasmas se hubiera puesto el disfraz de gánster ¿Por qué nos diste la espalda Crimson? ¿Por qué te fuiste de 94-14?
―Algún día te contaré esa historia. Aquí tienes- Le tiré sobre la barra algunas monedas- Gracias por la bolinga, volveré a por otra el Martes.
Mientras me alejaba, trataba de corregir la pregunta de Comenzzo, de darle sentido: ¿Por qué te echaron de 94? Desde luego parece que algunos han sabido sacar tajada de mi exilio, veremos si pueden conservar algo...
22/1/11
Il seducente (el seductor)
The Cardigans – Sick & Tired
Aparca su coche en 2ª fila y se baja de él con las gafas puestas, a las 3:47 de la noche.
Pelo – perfecto. Perfume – sublime. Indumentaria – impecable. Otra noche perfecta para acabar con una chica hermosa, susurrando canciones en su oído y abrazados hasta el amanecer.
Da un par de pasos hasta ponerse delante de su coche. Inclina sus rodillas y la mira; ella tiene la cabeza completamente incrustada en el para-golpes delantero:
―No sé si coincidirás conmigo muñeca, pero hace una noche preciosa… Aunque tu actuación la ha empañado un poco. Bueno, menos mal que al final decidiste quedarte conmigo…
Aparca su coche en 2ª fila y se baja de él con las gafas puestas, a las 3:47 de la noche.
Pelo – perfecto. Perfume – sublime. Indumentaria – impecable. Otra noche perfecta para acabar con una chica hermosa, susurrando canciones en su oído y abrazados hasta el amanecer.
Da un par de pasos hasta ponerse delante de su coche. Inclina sus rodillas y la mira; ella tiene la cabeza completamente incrustada en el para-golpes delantero:
―No sé si coincidirás conmigo muñeca, pero hace una noche preciosa… Aunque tu actuación la ha empañado un poco. Bueno, menos mal que al final decidiste quedarte conmigo…
12/1/11
El Borrador del Dinosaurio
A continuación, unas muestras de expresión pura. Textos previamente guardados como borrador, en este blog suyo de Adiós Dinosaurio.
Ahora bien; como ni el cuerpo, ni la forma, ni el mensaje de estos textos abarca como para formalizarse como entrada, les mostraré todos ellos en un único y singular documento.
Espero lo disfruten.
Los hombres que no soportaban el humo del cigarrillo de otro hombre cuando este pasa cerca de su cara denso.
Todo sigue como antes; Mal y deforme. Sin embargo, la soda, de la demoledora multinacional que atosiga a medio planeta y al otro medio lo atraganta de sabroso y gélido refresco, me sienta guay.
Nacer con Renato, beber con Bebeto y cagar con Kaká
http://open.spotify.com/track/0BYL8TAqgcsB9h4hTDG1yh
Puro desfasz
Hacía tiempo…
Claro, ya, ni me acurdo.
POSEIDOON
El hermano retrasado de Mcmugreen está llegando a su climax. Le han preparado una tarta, y él se ha disfrazado de ninja (o pelota ninja, si tenemos en cuenta su diámetro y sobrepeso) y está ansioso, sino frenético, por escuchar a todos mientras le cantan el "cumplianios felí"
Mientras tanto, desde otro universo malévolo paralelo, ubicado en la Moncloa, Richie Ramirez, Frank Lampard y Javier Arenas, parecen estar preparando su propia fiesta:
Frank: Vaya tres psicópatas.
Bueno venga, vamos a jugar a partir castañas con las pelotas.
Arenas: ¿Con qué pelotas?
Richie: Ja ja ja ja…
Frank: Con las nuestras. ¿Con cuales sino?
Richie, empieza tú.
Richie: Mira Javier, coges la castaña… te la hundes así en el escroto… Escucha, escucha.
―crack―
Frank: ¡Eso es! ¡Con dos huevos!
Richie: Toma Javier, ahora tú.
Arenas: No, no yo soy político, no tengo huevos para eso.
Oye Richie, ¿y tu también tienes admiradoras como Frank?
Richie: No, yo tengo… bueno sí, admiradores, …grupies. Y gente que ve las peliculas de mierda, y los documentales que me sacan...
Frank: Admiradores no, yo no. Fans Javier, yo tengo fans. Que cubren prácticamente todo esa área.
¿Y tú no…?
Arenas: Bueno sí. Sí, claro, están los simpatizantes. Que son simpatizantes de derecha, no de la derecha así más ultra, así en plan con bigotites, banderas y patillas y demás.
―crack―
Richie: Buena. Así se hace Frank.
¿Seguro que no quieres probar Javier?
Arenas: No, de verdad.
Frank: ¿Y te follas a los simpatizantes?
Arenas: Sí, con discursos demagógicos e infumables. Pero no se me quejan, al revés,
les encanta. Mirad, mirad:
-Arenas con voz de político-
Para ocultar su incompetencia. Desgraciadamente para los Españoles, el señor Rodríguez Zap…
Frank: ¡Basta!, por favor no sigas, me has convencido.
Richie: ¡Satán! Me entran ganas de abrirte la cabeza con un bate y luego … con mi navaja. Pero no te inquietes, me pasa con todo el mundo. Con Frank también me pasa.
Frank: Si te hubieran sacado la amarilla…
―crack―
Ahora bien; como ni el cuerpo, ni la forma, ni el mensaje de estos textos abarca como para formalizarse como entrada, les mostraré todos ellos en un único y singular documento.
Espero lo disfruten.
Los hombres que no soportaban el humo del cigarrillo de otro hombre cuando este pasa cerca de su cara denso.
Todo sigue como antes; Mal y deforme. Sin embargo, la soda, de la demoledora multinacional que atosiga a medio planeta y al otro medio lo atraganta de sabroso y gélido refresco, me sienta guay.
Nacer con Renato, beber con Bebeto y cagar con Kaká
http://open.spotify.com/track/0BYL8TAqgcsB9h4hTDG1yh
Puro desfasz
Hacía tiempo…
Claro, ya, ni me acurdo.
POSEIDOON
El hermano retrasado de Mcmugreen está llegando a su climax. Le han preparado una tarta, y él se ha disfrazado de ninja (o pelota ninja, si tenemos en cuenta su diámetro y sobrepeso) y está ansioso, sino frenético, por escuchar a todos mientras le cantan el "cumplianios felí"
Mientras tanto, desde otro universo malévolo paralelo, ubicado en la Moncloa, Richie Ramirez, Frank Lampard y Javier Arenas, parecen estar preparando su propia fiesta:
Frank: Vaya tres psicópatas.
Bueno venga, vamos a jugar a partir castañas con las pelotas.
Arenas: ¿Con qué pelotas?
Richie: Ja ja ja ja…
Frank: Con las nuestras. ¿Con cuales sino?
Richie, empieza tú.
Richie: Mira Javier, coges la castaña… te la hundes así en el escroto… Escucha, escucha.
―crack―
Frank: ¡Eso es! ¡Con dos huevos!
Richie: Toma Javier, ahora tú.
Arenas: No, no yo soy político, no tengo huevos para eso.
Oye Richie, ¿y tu también tienes admiradoras como Frank?
Richie: No, yo tengo… bueno sí, admiradores, …grupies. Y gente que ve las peliculas de mierda, y los documentales que me sacan...
Frank: Admiradores no, yo no. Fans Javier, yo tengo fans. Que cubren prácticamente todo esa área.
¿Y tú no…?
Arenas: Bueno sí. Sí, claro, están los simpatizantes. Que son simpatizantes de derecha, no de la derecha así más ultra, así en plan con bigotites, banderas y patillas y demás.
―crack―
Richie: Buena. Así se hace Frank.
¿Seguro que no quieres probar Javier?
Arenas: No, de verdad.
Frank: ¿Y te follas a los simpatizantes?
Arenas: Sí, con discursos demagógicos e infumables. Pero no se me quejan, al revés,
les encanta. Mirad, mirad:
-Arenas con voz de político-
Para ocultar su incompetencia. Desgraciadamente para los Españoles, el señor Rodríguez Zap…
Frank: ¡Basta!, por favor no sigas, me has convencido.
Richie: ¡Satán! Me entran ganas de abrirte la cabeza con un bate y luego … con mi navaja. Pero no te inquietes, me pasa con todo el mundo. Con Frank también me pasa.
Frank: Si te hubieran sacado la amarilla…
―crack―
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)